El término de “mujeres invisibles” lo escuché por primera vez a Fernando León de Aranoa cuando, al investigar para su largometraje de ficción Princesas, pudo observar hasta que punto son ignoradas las mujeres que ejercen la prostitución en este y otros países: “...las mujeres invisibles no existen, no trabajan en la casa de campo cada noche, no pasean casi desnudas entre sus árboles asombrados, como de bosque encantado venido a menos...”
Y es que “la profesión más antigua del mundo” existe, aunque viva escondida bajo la alfombra del progreso y se la niegue, y aunque haya poca gente que reconozca haber escuchado de boca de las mujeres que la ejercen cuáles son sus necesidades, cuál es su opinión, cómo son sus risas, y sobre qué se lamentan.
Noemi Chantada
Dirección y Guión